Hace ya casi dos siglos (ciento noventa y nueve años con un poco más de precisión), en la jabonería de Vieytes se estaban gestando los primeros movimientos que terminarían con un cambio en las relaciones entre Buenos Aires (cabeza del Virreinato del Río de la Plata) y la Corona Española.En la educación argentina de la década de los 1960's, de la cual fui víctima inocente, se recordaba el período entre el 18 y el 25 de mayo como la semana de “la revolución” o Semana de Mayo, que culmina con la destitución del representante del Rey (Fernando VII) en estas tierras.
Realmente, la “historia oficial” no me convence. ¿El motivo de la revolución de mayo fue el comienzo de la lucha por la liberación política del Imperio Español? O ¿fue lisa y llanamente una maniobra para posicionarse mejor en la realidad política-económica de la época?
Recordemos que para 1810 (tiempo local) llegaban a estas tierras las noticias sobre la invasión de Napoleón a España con la abdicación del Rey Fernando, y que también, la Corona había prohibido la comercialización de productos autóctonos con la Corona Británica.
Entonces, más allá de los ideales de libertad y las ideas de la “Liberté, égalité, fraternité" o la táctica de negar a Napoleón para congratularse con Fernando, fue un buen negocio el destituir al virrey ya que permitía el “libre comercio” con quien quisieran los locales y, además, se desligaban de las nuevas disposiciones que intentara imponer la Corona Francesa.
Me parece interesante abrir esta entrada para discutir sobre el tema. Algunos caminantes del éter, que están ligados a la historia y que han prometido su visita, podrán ponernos luz sobre estos temas, exponiendo sus puntos de vista, que de seguro serán muy distintos a lo que figuran en los manuales de mi escuela primaria.
Aprovechando que también hay lectores no argentinos, ellos podrán contarnos cuál es la visión de las revoluciones Americanas que le inculca la “educación oficial de su país”.
Me gustaría leer sus opiniones.
PD: La foto que acompaña esta entrada es el Cabildo de la ciudad de Buenos Aires, este edificio jugó un papel (edilicio) particular en aquella Semana de Mayo ya que de allí surgió la Primera Junta (que paradógicamente se pronunciaba fiel al rey español depuesto). Fue cedida gentilmente por nuestro conocido amigo Roberto D.
Este edificio, de gran valor histórico en 1810 era mucho más grande, tenía cinco arcadas (o como las denominen los arquitectos) en cada costado pero en nombre del progreso fue mutilado y en la actualidad sólo le quedan dos. No es descabellado, entonces, el pensar que si un pueblo realiza esta cirugía con un monumento histórico que la historia (oficial) que a él le cuenten esté cercenada.
