02 agosto, 2009

Mirando la realidad con el cristal de las estadísticas


Cuando me tomé las merecidas vacaciones, comenzaba en Buenos Aires, el problema de la gripe A H1N1. Inspirado en una entrada de mi amigo Roberto sobre matemática, finanzas y periodismo, se me ocurrió contar algo sobre la viveza criolla aplicada a la estadística. Mi intención, en esta entrada, es dejar mis comentarios sobre el tema y, en particular, mostrar como aún sin hacer mal las cuentas, se puede desfigurar la realidad a conveniencia del poder.

Allá por el 20 de junio, comenzaba a circular por Buenos Aires el virus de la temida gripe, y la contabilidad de casos se hacía algo lenta, tengamos en cuenta que para una zona con una población de diez millones de personas, había sólo un laboratorio que realizaba el estudio para determinar si un paciente tenia la influenza porcina o sólo una gripe común. Lo que no podía hacerse lento era la cuenta de los muertos (del orden de medio centenar por aquel tiempo, sobre dos mil casos aceptados).
Tenemos aquí un pequeño gran problema, por un lado la tasa de la mortalidad de la gripe en la argentina, era ordenes de magnitud mayor a la que se informaba en otros países, o bien el número de casos aceptados era muy bajo. Recuerdo que por aquella época un bruto cálculo me daba que el número de infectados debía ser mayor a cincuenta mil.
El gobierno, no podía blanquear la situación, ya que el 28 de junio se debía hacer el acto eleccionario, y no quedaba bien el parar todo (como ocurrió en México) cuando estaba jugándose tanto.
Pasadas las elecciones y con cambio de ministro de salud de la nación, la cosa cambió. No es que se hayan habilitado mayor número de laboratorios para realizar los estudios, ni tampoco mejorar la estadística de las defunciones, sino que de un día para el otro, nos despertamos en medio de una pandemia con un número de casos que superaba los 100 000 y, entonces, la tasa de mortalidad de la gripe ¡pasaba a ser la menor del mundo! Por otra parte cualquier consulta con alguno de los síntomas de la gripe ameritaba el comenzar el tratamiento con el antiviral recomendado.
Surgen de inmediato dos preguntas: 1) ¿por qué se requiere este manipuleo de la información? y 2) ¿Cómo se logra esto?
La primer respuesta no es muy científica, es pura política, había que probar que la gripe no era un problema y que, por tanto, no había razones objetivas para suspender las elecciones. La respuesta a la segunda demuestra la muñeca y la punta del lápiz que tiene el nuevo ministro de salud, en efecto: Las enfermedades tipo influenza (ETI), me enteré que deben ser denunciadas cuando un paciente acude e un servicio de salud, teniendo en cuenta que desde que comenzó a circular el virus en el país el número de casos denunciados es del orden de 125 000 y que estimando que el nuevo virus desplazó a los habituales en un 80% resultan los 100 000. ¡Maestro de los Maestros!, ¡lo que puede la estadística!
Algunos periodistas fueron más lejos, indicando que como el virus H1N1, había desplazado al de la gripe estacional, y como el 20% de la población se engripa en esta época, entonces el número de infectados sería del orden de los ocho millones resultando, entonces, más probable ¡morirte en un accidente automovilístico que de gripe porcina!
Como bien lo decía el General (Perón para los amigos extranjeros), la única verdad es la realidad , razón por la cual cuando esta no nos es adecuada, hay que mirarla con algún cristal conveniente.
Debemos reconocer que si bien el Ministro de salud no tiene ningún doctorado en matemática aplicada, si que sabe de estadísticas.
Otro ejemplo: me contó un pajarito que la mortalidad infantil en la provincia donde se desempeñaba como secretario de salud, antes de asumir el cargo nacional bajó 4 puntos (por mil) en su gestión (la mortalidad infantil actualmente en esa provincia es mayor al 20 por mil) y esto ¿en base a su desempeño? NOOOO ¡a la estadística! Para este caso, el Gauss argentino redefinió el concepto de niño nacido vivo (los bebes nacidos muertos no entran en la cuenta) de manera tal que si el bebe pesa menos de 500 g o muere dentro de las primeras 12 horas del parto, independientemente de lo que la Organización Mundial de la Salud establezca, en tucuman es un mortinato.
Releyendo lo escrito me asusta, ¿a tal punto llegamos, qué le sacamos la condición de vivo a un ser humano para que los número cierren? Me gustaría estar equivocado, pero la realidad y la viveza criolla, me están mostrando otra cosa.

2 comentarios:

  1. Hoy leí en la red que el número de casos fatales en el mundo, debido a la influenza H1N1 es del orden de 1100 (1154 para ser más exacto), con una cantidad de infectados de aproximadamente 150 000 (162 380, ver esta referencia) lo cual da un 0,7% de mortalidad ... Los argentinos no se podrían quedar así con los brazos cruzados, entonces, aquí se comenta que hay 337 casos fatales y que se están estudiando 400 más con una estimación de más de 700 000 casos de infectados. Si se confirman los 400 casos, entonces, el índice de mortalidad sería del orden del 0,1% (menor que el índice mundial!) Qué Grande este país!!
    Pero claro, si vamos a datos más técnicos y contabilizamos sobre los casos confirmados el índice da del orden del 6% (y 3% si sumamos los casos de Infección Respiratoria Grave que requirieron de internación, y la mitad de los valores si son positivos los 400 bajo estudio).
    Nos encontramos ante un lindo caso, la realidad depende de como se haga la cuenta, lo números se pueden acomodar como a uno le convenga!

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  2. No, no, si los números dicen lo que uno quiere aqui va algo de los vecinos:
    link.

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